GARA, 18/03/99

      El sábado, Euskal Herria volverá a tener la palabra

      Joseba Permach En nombre de los miembros de la Mesa Nacional de HB en Arantzazu

      Hace frío y la niebla no acaba de levantar nunca, parece uno de esos días que se pega a la tierra recién labrada. Esto es Arantzazu y los días pasan, despacio pero pasan. El ritmo es desenfrenado, reuniones con partidos, sindicatos, agentes sociales y las ideas claras. Ya se han cumplido seis meses desde que se dieron dos hechos que marcarán la historia de nuestro pueblo; Lizarra-Garazi y la tregua de ETA. Seis meses, en los que las vascas y los vascos hemos demostrado que, cuando nos ponemos, no hay nada que nos pare y eso es lo que les pone nerviosos a los Gobiernos español y francés.

      Hemos sido capaces de juntarnos en Lizarra-Garazi y de llegar a un acuerdo que plantea una salida democrática para nuestro pueblo, esto es, dar la palabra y la decisión a Euskal Herria. Hemos sido capaces de llenar cinco estadios y reafirmar nuestro compromiso con el euskera.

      Hemos sido capaces de dar forma, con una manifestación, al grito de la sociedad vasca: Euskal presoak Euskal Herrira! Hemos sido capaces de crear la primera institución nacional vasca en donde podemos discutir, valorar y plantear alternativas a los problemas de nuestro pueblo.

      El camino hasta aquí no ha sido sencillo, hemos tenido que sortear muchos obstáculos, primero fue el encarcelamiento de la Mesa Nacional, verdaderos protagonistas de estas iniciativas cuando parieron el Foro de Irlanda, que dio paso posteriormente a Lizarra-Garazi. Encarcelamiento que se produce para intentar sacarnos de un camino que ya habíamos empezado y que a los gobiernos español y francés les pilla con el pie cambiado y sin propuestas que hacer a la sociedad vasca. Esta falta de propuestas la suplen con lo único que saben hacer bien: la represión.

      La respuesta es contundente, "a mayor represión del Estado español, mayores iniciativas políticas". Después del encarcelamiento de la Mesa Nacional, viene el intento de criminalización de personas y empre- sas, posteriormente el cierre de dos medios de comunicación, como forma de que sólo nos alimentemos del pensamiento único que proyectan los medios mantenidos por el régimen.

      Y al final, el intento de ilegalización de Herri Batasuna antes de las elecciones del 25 de octubre para intentar condicionar y neutralizar la capacidad política de la izquierda abertzale, junto con otros agentes sindicales, políticos y sociales de este país, para llevar a Euskal Herria a un nuevo escenario socio-político y evitar la presencia de los independentistas en el Parlamento vascongado.

      La idea era redonda. Mayor Oreja y Aznar habían diseñado un plan desde Madrid que parecía les iba a dar los resultados previstos. Pero no contaban con la sociedad vasca, una vez más; les había traicionado su odio visceral contra Euskal Herria y el desconocimiento de esta sociedad.

      La respuesta no se hizo esperar. Primero en forma de firmas y después su concreción en votos a EH les rompió todos los esquemas.

      Una vez más, Mayor Oreja y el PP se habían equivocado. Pero como la burra al trigo, vuelven una y otra vez: unas veces son los kurdos, y otras, como el lunes, es el saqueo y asalto a la sede de una organización legal, armados hasta los dientes e imponiendo la ley de la violencia, para robar unos ordenadores que contenían sueños de libertad. Y otra vez vuelven a errar, los ordenadores no sueñan, quienes sueñan son las ciudadanas y ciudadanos de este pueblo. Y esto, a no ser que nos maten a todos, será imposible que lo impidan.

      No van a poder parar las ansias de paz y libertad que tiene Euskal Herria. No lograrán sacarnos del camino emprendido, aunque sabemos que lo van a intentar todo, y repetimos, t-o-d-o. No van a escatimar ni en medios ni en formas para lograr su objetivo, que no es otro que el parar este proceso de construcción nacional que va a desembocar en la tan anhelada paz.

      Son momentos de tener la cabeza fría y el corazón caliente. La cabeza fría para saber valorar en todo momento qué pasos debemos decidir y dar sin ser rehenes de su estrategia, y el corazón caliente para responder a todas y cada una de las provocaciones y obstáculos que vayan a poner en el camino.

      Lo que nos jugamos es mucho, es hora de que todos seamos conscientes del momento histórico que vivimos y seamos sus protagonistas. El compromiso es necesario y dar la primera respuesta también.

      El frío sigue y la niebla se mete en los huesos, pero estamos seguros que el día 20, en Bilbao, el calor de los miles de vascas y vascos que nos vamos a juntar devolverá la temperatura a nuestro cuerpos.

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